El offset sigue siendo la técnica más utilizada, ya que es perfecta para dar salida a grandes tiradas y proyectos corporativos

Si alguna vez has necesitado un servicio de impresión profesional, habrás comprobado que en este mundo se suele hablar de impresión offset e impresión digital. Son las dos técnicas más utilizadas en el mercado, aunque la impresión offset sigue acaparando cerca del 80% de los trabajos. En función de lo que necesites, puedes optar por una u otra, aunque si se trata de material corporativo para una empresa siempre solemos recomendar solicitar offset.

¿En qué consiste cada una?

La impresión offset deriva de las antiguas litografías y es un método de impresión indirecta que consiste en aplicar una tinta grasa sobre una plancha metálica compuesta generalmente de una aleación de aluminio. Utiliza tintas de cuatro colores comúnmente conocidos como CMYK: cyan, magenta, amarillo  y negro, así que todo el diseño se descompone en porcentajes de esos colores. El hecho de imprimir indirectamente, mediante un rodillo de caucho que se “mancha” con la tinta de la plancha para después estamparla en el papel, hace que se consiga una impresión sin imperfecciones.

La impresión digital, por su parte, es un método directo en el que un archivo digital se imprime directamente sobre el papel.

¿Para qué sirve cada técnica?

Las características de la impresión digital han limitado bastante hasta ahora su campo de aplicación. Suele utilizarse para tiradas cortas en formatos en hojas de tamaño pequeño (33×48 centímetros, habitualmente), ya que no sale muy económica en tiradas largas  y puede no ofrecer el mismo nivel de calidad en grandes formatos. Además, este método no suele poderse aplicar sobre todos la gama de tipos de papeles que suelen utilizarse en offset.

La impresión offset, en cambio, suele ser la opción escogida por las empresas que quieren materializar un proyecto corporativo. Es perfecta para imprimir grandes tiradas rápidamente y a costes muy económicos, sobre todo a partir de los 500 catálogos/libros o 2.000 folletos/dípticos/carteles. Entre sus ventajas, destacan su excelente calidad fotográfica y que permite utilizar grandes formatos, como hojas de 70×100 centímetros para carteles o revistas grandes. Además, se trata de una técnica muy versátil, ya que soporta todo tipo de papeles como los estucados, las cartulinas, los verjurados, los gofrados…

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